¿YIN o YANG?

¡Ambos! Los alimentos son fuerzas opuestas que se complementan y lo más sano es equilibrarlas en su justa medida.


Hemos hablado del estilo flexitariano de Zoì, más que eso, de la tendencia flexitariana en el mundo y en nuestra percepción corresponde a la búsqueda del equilibrio como estado natural del universo , de la naturaleza e implícitamente , del ser humano.

En otros términos, el flexitarianismo es un poco el yin-yang de la alimentación occidental : fuerzas opuestas que se complementan.

Según la filosofía de la escuela china Yin-Yang (500 A.C aproximado) el yin se asocia a lo femenino, la oscuridad, la pasividad y la tierra y, en opuesto, el yang, se vincula a lo masculino, la luz, lo activo y el cielo.

Así mismo, en la cultura china existe una alimentación Yin-Yang, basada en la antigua medicina china, equilibrando los elementos según las necesidades de las personas, el lugar donde viven y la estacionalidad o clima.

De la misma manera nosotros, los habitantes del mundo occidental, fuimos adquiriendo hábitos alimenticios de acuerdo a nuestras necesidades primarias y muy especialmente acordes al lugar donde vivíamos y a las estaciones del año. Por ejemplo, en los países de 4 estaciones se ingieren distintos tipos de alimentos frescos o cálidos, según la estación y en donde no las hay, se consume únicamente alimentos frescos. Igual sucede con el consumo de carne versus pescado, según la cercanía al mar.

El paso del tiempo y los avances de estudios científicos, nos fueron diciendo que no todo lo que consumíamos era bueno, sino más bien eran el origen de muchos de los males de salud que nos acaecían, como por ejemplo, el exceso de sodio, de azucares, o de carne. Y, como ya hemos visto, dejarlas por completo, no siempre es la solución.

Existe una Dieta Macrobiótica fundamentada en el Yin-Yang, pero en ese caso – como en el Taoismo- no se trata de una simple dieta, se trata de un estilo de vida que incluye una dieta consecuente con el mismo

Nosotros estamos hablando de hacer pequeñas modificaciones en nuestras rutinas que no nos obliguen a cambiar por completo nuestras costumbres y convicciones, pero nos ayuden a equilibrar los consumos.

El flexitariano es un estilo que equilibra los valores de la alimentación : con un análisis muy simple lo podemos ver, las carnes son mucho más fuertes que los vegetales y reducir el consumo sin eliminarlas, balancea las cosas.

Los vegetales y los frutos, por su alto contenido de agua, son más suaves y podemos ingerirlos en mayor cantidad, las verduras que se cultivan bajo tierra son también “yang”, al igual que las carnes y huevos.

También los procesos son yin o yang, según sus características: dejar en remojo es yin, freír o sofreír, es yang, podemos combinar alimentos balanceando su preparación, más allá de su contenido.

¿Cuál es la medida de nuestro equilibrio? ¿Cómo estar seguros? Bueno, lo primero es usar el sentido común y revisar con qué nos sentimos bien (tenemos buena digestión, y no nos produce malestar) lo segundo es balancear las rutinas con ese mismo sentido común y finalmente (no por eso de ultimo) “no adivinar” o “auto-medicarse”, es decir si no digerimos bien o nos sentimos directamente mal o pesados al comer, consultemos al nutricionista y de ser necesario a un especialista antes de tomar decisiones drásticas.

El hecho de que estemos acostumbrados a algo no lo hace necesariamente bueno…y viceversa, el no tener costumbre de algo, no lo hace malo.

Para ejemplificar todo lo anterior, te mostramos la foto de un típico menú del día en Zoì que sale en 2 versiones:

- Pollo crocante con arroz asiático ò Brócoli crocante con arroz asiático

Ambos vienen con salsa agridulce , tú decides cada día, cuál pides según te sientas (y siempre puedes cambiar al día siguiente!)








Fuente : https://www.conasi.eu


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